- El saber no ocupa lugar...
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El THC, como ya se explicó en el anterior post de esta categoría de nuestro blog, es una molécula lipofílica. De todas las sustancias afines a la grasa que solemos manejar, hay una droga especialmente relevante que es el alcohol. El alcohol además de ser muy soluble en agua es muy soluble en petróleo y en otros disolventes orgánicos como en grasa. Es de las pocas drogas que ingerimos y que no tiene un sitio específico donde actuar, simplemente se disuelve, llega a los sitios y los disturba, es decir, disturba las células de los sitios donde llega.
Al principio se pensó que el THC actuaba igual, que una vez ingerido se situaba en las zonas grasas y actuaba allí sin ningún tipo de especificidad, igual que hace el alcohol.
Pero esto dejó de ser así hace 25 años, en el año 1990, este panorama cambió de forma radical. Se descubrió que el THC no actuaba de forma inespecífica sobre las células donde se depositaba de naturaleza grasa si no que actuaba solamente en las células que presentaban una proteína específica en su superficie que reaccionaba, que reconoce selectivamente, las moléculas de cannabinoides, de THC. Estas proteínas que tenían algunas células de nuestro organismo en su superficie y que reconocen a las moléculas de THC, se les llama RECEPTORES de cannabinoides.

Todas las drogas, excepto el alcohol, todas las medicinas, medicamentos, alimentos que ingerimos que de alguna manera modulan cosas como los niveles de hormonas por ejemplo, funcionan de la misma manera, adheriéndose a receptores específicos para cada una de ellas, por moléculas específicas que los reconocen en el organismo. Así por ejemplo, la acetilcolina, que es un neurotransmisor que seguramente suene importante en los procesos de memoria, la dopamina que es importante para el movimiento, el GABA que lo es para la relajación, la serotonina que es un neurotransmisor también importante para los procesos de placer todos ellos actúan en neuronas que tienen unos receptores específicos para cada uno… Y no actúan para las células que no tienen esos receptores.
Hoy en día hay bien definidos dos receptores de cannabinoides en nuestro organismo, el CB1 (descubierto en 1990) y el CB2 (descubierto en 1993).Son muy parecidos ambos, su diferencia es básicamente su localización, los de tipo uno son más abundantes en las células del sistema nervioso, en las neuronas y los de tipo dos lo son más para el sistema inmune.

Cuando los investigadores, en los 90 se pusieron a investigar si por casualidad existían estos receptores, además de en la especie humana, en otros seres vivo, su sorpresa fue mayúscula al encontrarlos en prácticamente todos los seres que en los que los buscaban, moluscos, peces, gusanos de mar, aves, vertebrados e invertebrados, grandes y pequeños. ¿Qué se puede deducir de eso? Obviamente que esos receptores no están ahí para que nosotros disfrutemos de los efectos de la marihuana… y eso es así porque hay animales que los tienen y en ningún momento evolutivo han tenido acceso ni posibilidad de contacto con la planta de cannabis sativa. Por lo tanto están ahí por otra cuestión.
Se desprende, por obviedad, que esos receptores no están ahí más que para reconocer un compuesto endógeno, interno, que produce el propio organismo. Así pues se pusieron a buscarlos y les pusieron el nombre de endocannabinoides, de cannabinoides endógenos, que los producíamos nosotros y no solo el organismo humano sino también el de numerosísimos seres vivos.

Este compuesto, la anandamida, se le puso este nombre del sanscrito que “ananda” significa embeleso, placer, gusto… y es de estructura casi idéntica al THC salvo por un par de anécdotas.
Por tanto los efectos del THC son los mismos que nos produce la anandamida (como componente más representativo y abundante de los endocannabinoides)
Los científicos de la industria han intentado imitar o hacer compuestos parecidos a los cannabinoides de forma sintética intentando potenciar o disminuir sus efectos pero sin demasiado éxito, prácticamente sin ningún éxito a pesar de existir algunos compuestos en el mercado, el ,más representativo es la Nabilona que no produce mejoras respecto al THC


Tomado de: Asociación ACEPTATE Departamento científico ANANDA. Curso de divulgación sobre algunos conceptos de la farmacocinética del cannabis en el organismo Humano. (Elaborado por Patricio R de Soria. Basado en las investigaciones y charlas del profesor Guzmán de la Universidad Complutense de Madrid).